Quizá el título debía haber sido: Prioridades

pero ya sabéis que me cuesta mucho titular algo. Cualquier cosa. Ya sea un libro, un relato, o un articulo de opinión. Me cuesta sintetizar el contenido en una palabra, o a lo sumo en una frase. Debe ser cosa de parlanchinas, que nos enrollamos como persianas y no sabemos concretar.

¡Ay, madre! ya lo estoy volviendo a hacer: escribir por los codos y casi más rápido de lo que soy capaz de pensar.

No me dejéis hacerlo, lolit@s. 

Retomo el hilo de este post.

“Prioridades”, decía que ese debería de haber sido el título del relato de esta semana en el blog donde colaboro los lunes, ya lo sabéis, pero en lugar de “Prioridades” decidí llamarlo “El tiempo”, y ahora sin más, si os apetece conocer qué historia se esconde tras este título erróneo o no, o ese otro que finalmente no me decidí a ponerle, os dejo aquí,como siempre una parte de él, y os invito a que no os perdáis el desenlace.

Me despierto por culpa de la luz que entra por la ventana. ¡Qué rabia! Anoche se me olvidó bajar la persiana y a él también. Me levanto con un fuerte dolor de cabeza a bajarla y a seguir durmiendo que es sábado, pero al girarme para buscarle en su lado de la cama, él no está. ¡Mierda, era cierto! No ha sido una pesadilla: Jorge me dejó anoche después de tomar unas copas en aquel bar.

Y sé que llevábamos un tiempo ya arrastrando una crisis de pareja. Seguramente por mi culpa, lo sé. Demasiado trabajo y demasiadas cosas en la cabeza. Habíamos quedado para cenar en nuestro restaurante favorito con la excusa de ser viernes y no tener que madrugar por la mañana, pero esa sólo era la excusa. En realidad lo que pretendía era pedirle un poquito de paciencia y aguante hasta que por fin decidan si me dan o no el ascenso al que aspiro –yo y tres personas más- en la empresa donde curro, y a que además, entregara por fin y de una vez el trabajo de final de carrera en el que tantas horas he invertido. Queda poco, lo sé, y en cuanto pase esta mala racha pretendía prometerle volver a ser la misma Ana de siempre. La dulce y divertida Ana, y no esta despegada y amargada mujer en la que me he convertido durante estas últimas semanas. Vale, lo admito, semanas no, meses.

Pero a Jorge se le agotó la paciencia y por lo visto él aceptó la cita de anoche con otra intención: la de dejarme. Y sí, lo hizo, aunque no durante la cena. Yo trataba de mostrarme complaciente y cariñosa mientras él hacía todo lo contrario. Estuvo ausente gran parte de la velada e incluso en los momentos en los que sí conectaba conmigo, lo hacía arisco y con desgana como si no le apeteciera nada estar sentado en aquel lugar.

La propuesta de tomar algo después de la cena fue suya y me sorprendió gratamente con ello, ya que entonces imaginé que quizá su actitud anterior había sido sólo producto de mi imaginación y no había nada de lo que preocuparse.

copa

Para continuar leyendo clicar en el siguiente enlace: http://www.jugandoconeros.com/el-tiempo/

Como siempre, millones de besos y nos leemos en el siguiente post.

E,

¿San Valentin? todavía no, pero…

Desde el blog de http://www.jugandoconeros.com se está realizando un sorteo que creo que os puede interesar, ya que se trata de la saga completa de Alexandra, mi segunda novela femenina.

Como ya sabréis, los lunes estoy colaborando con mi querida Gemma posteando relatos erótico-románticos que están causando sensación entre las seguidoras de su blog, por lo que hemos querido además darles la oportunidad de conseguir esta bilogía como recompensa a sus comentarios siempre agradables y motivadores. Pero el sorteo es totalmente abierto y puedo participar cualquier persona que esté interesad@ en pasar un ratito entretenido con esta historia tan bonita -hablo en boca de quienes se la han leído-  y para ello, lo único que tiene que hacer es acceder a este enlace http://www.jugandoconeros.com/san-valentin/  y seguir los pequeños pasos que Gemma nos explica en su post.

Por si dudais en participar, os dejo los dos primeros capítulos de la novela disponibles íntegramente pinchando en la siguiente imagen:

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Y una vez dicho esto, os voy a dejar con el contenido de la entrada de hoy en Jugandoconeros, con la que como veréis a continuación, siempre, absolutamente siempre, se aprende algo nuevo leyéndola. Esta vez se trata de los rituales en el extranjero en San Valentin. Vamos allá:

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Sabemos que el 14 de Febrero se celebra  en diferentes partes del mundo, pero , no en todos los lugares es igual ¿O si?.

  1. Los japoneses enamorados suben al monte Fuji para tocar tres veces la campana del amor. Al mismo tiempo de tocar la campana pronuncian tres veces el nombre de su amado o amada.
  2. En Dinamarca se regalan flores blancas y se envían cartas. Esas cartas van firmadas sustituyendo las vocales por puntos. Si la chica adivina quién le envía la carta éste la obsequia con un huevo el día de Pascua.
  3. En Corea son las enamoradas quiénes regalan chocolate a sus enamorados. Un mes más tarde estos chicos deberán corresponder realizando un regalo a su enamorada.
  4. En Gran Bretaña e Italia además de celebrar San Valentín los enamorados y enamoradas, lo celebran las solteras. Dice la tradición que las solteras se asoman a la ventana nada más levantarse y el primer hombre que pase y las vea se casará con ellas.
  5. Además en algunas zonas de Inglaterra la gente hornea panecillos hechos con semillas de alcaravea, ciruelas o pasas.

Un besote enoooooooorme

E,

Mil maneras de decir “Me gustas”

toc- toc… ¿Se puede?

Jolin, si es que desde que acabé exámenes, lolit@s míos, os tengo más abandonados que de costumbre.

Pues prometo ponerme y escribir pronto algún post donde nos riamos de algo anecdótico (como por ejemplo que a primera hora de la semana he intentado sacar un kaiku que se me ha antojado de la máquina de vending y se me ha quedado atorado. He vuelto a meter dinero pensando en que el segundo tiraría también al primero y tendría dos kaikus para pasar la semana, pero no. ¡Jodermecagoenlapuruty8q34tharghortyaeoga! ha sido lo que he gritado yo cuando he visto impotente que el segundo se volvía a quedar atascado en la dichosa máquina del metro), u os cuente algún plan maléfico de esos que salen de mi cabeza de tanto en tanto, ya lo sabéis. Pero de momento, y creo que os sirve para entreteneros un ratito, os dejo con este relato que he publicado como cada lunes en el archiconocido blog de jugandoconeros.

Que ustedes lo disfruten:

Entre las funciones que desempeñaba Valentina en el Glory Center, como las de realizar informes, gráficos, reportes y un sinfín de gestiones administrativas, estaba la de atender las llamadas de los usuarios que tuvieran dudas, quejas, peticiones, y por supuesto, ganas de hablar.

Como ella.

tele

Conforme habían ido pasando los días en aquel nuevo trabajo, se iba sintiendo mucho más a gusto allí. Había estrechado lazos con varios de sus compañeros de planta, e incluso de otras plantas con los que se cruzaba en pasillos, ascensores y sobre todo en las salas de empleados, donde se la podía encontrar a menudo a la hora del descanso, con un vaso de té verde y una manzana entre las manos.

Uno de aquellos compañeros con los que había conectado prácticamente desde el primer día, era Willy. El triste y amargado Willy, cómo allí lo conocían hasta el momento. El chico, había dado un cambio radical desde la incorporación de la nueva de la oficina. Se sentía cada vez más a gusto allí y lo reflejaban sus estridentes carcajadas provocadas por su compañera de mesa. Así que no, no era una coincidencia, ella tenía mucho, o más bien TODO que ver con su renovado estado de ánimo.

En el humor de Valentina, en cambio, y para serle fiel a la realidad…

Si te has quedado con las ganas de saber más de la historia de Valentina… clicka en el siguiente enlace: http://www.jugandoconeros.com/mil-maneras-de-decir-me-gustas/comment-page-1/#comment-35017

Un superbesazo de lunes, y que tengáis una buena semana.

(ah! y que sepáis que me gustáis <3)

Ganadoras y super relato

Buenos días Lol@s,

seguramente ignorareis todo lo que esté escrito en esta entrada antes del siguiente recuadro con los nombres de los ganadores, así que ahora podría rellenar el contenido de la entrada con un  añgjiogjrkhnaefdañgjiogjrkhnaefd añgjiogjrkhnaefd añgjiogjrkhnaefdañgjiogjrkhnaefdañgjiogjrkhnaefd añgjiogjrkhnaefd añgjiogjrkhnaefdañgjiogjrkhnaefdañgjiogjrkhnaefdañgjiogjrkhnaefd añgjiogjrkhnaefd añgjiogjrkhnaefdañgjiogjrkhnaefd añgjiogjrkhnaefd y no os daríais ni cuentra, granujas. Así que al tema:

And the winner is (are):

ganadoras

Los ebooks los envío en un rato en epub, mobi y pdf para que no tengais problemas y podais leerlo desde vuestros dispositivos.

Gracias a todos por haber participado, habéis sido muchos y eso me llena de alegría, y pese a que qué voy a decir yo que es mío, os prometo que la historia merece mucho la pena.

Ahora sí, me despido hasta muy pronto, recordándoos que como cada lunes disponéis de un nuevo relato que os alegre el comienzo de semana. Ahí van sus primeras líneas:

Mario encajaba en el perfil de hombre por los que me sentía atraída: era un tipo duro muy blandito, era un rockero sin voz, un chulo sin garbo, un rompecorazones sin un físico portentoso. Era parco en palabras pero cuando hablaba sentenciaba y aunque, tenía más bien el gesto inexpresivo, una mirada suya transmitía  más que cualquier verso de una canción de Emmanuelle. Y yo estaba totalmente enamorada de él, o eso creía entonces. Después aprendería que existen otras terminologías más adecuadas para aquel sentimiento que poco tenía que ver con el amor.

Nos conocimos en uno de esos trabajos transitorios que todo el mundo ha tenido alguna vez en la vida, y mientras yo lo compaginaba con mis estudios, él lo compaginaba con otro trabajo de noche aún peor: ponía copas cuando les faltaba personal y lo llamaban en alguno de esos antros de copas.

Como digo, su chulería y su pasotismo estaban rozando la delgada línea que separa una actitud de un tipo misterioso, a la de un gilipollas. Y por suerte para él, aunque para mi desgracia, la suya, todavía no había cruzado al lado de los gilipollas. Así que sí, Mario era ese chico que me tenía absolutamente colada.

Si queréis saber más: http://www.jugandoconeros.com/confesiones-tatuajes-y-rock-and-roll/

Besos,

E.

CONFIDENCIAS

Loler@s de mi vida y de mi corazón, que pese a tener exámenes os tengo más provistos de material que nunca, ¿eh? no se me quejarán…

Pues  mientras se me apuntan ustedes al sorteo de Alexandra -sí, sí, no os hagáis los longuis, el de Caminos Paralelos. ¿Que? ¿Que no os habéis enterado? Pues rápido a leer la entrada anterior, a compartirla con vuestros contactos y a participar rellenando el formulario que hay aquí a la derecha. ¡He dicho!- vengo a traeros un relatito de esos calentitos que nos gustan tanto – y más, con la que está cayendo-

Así que si más dilación, como siempre, os engancho un trocito de este relato tan divertido y con un final sensacional -modesto, baja que subo-. Allá va:

Tarde de chicas. Versión de ella:

tarde chicas

—Se acercó y le dije que me dejara tranquila, que conmigo no tenía nada que hacer. Yo no soy como las demás.

—Uy, qué digna.

—Sí, tía… qué se creía ¿que se iba a liar conmigo así de fácil? ¿Por su cara bonita?

—Ya, nena, tienes razón. Todos los tíos son iguales.

—Pero, por suerte, éste no. Tía, es tan dulce…

—Pero cuéntame más, va… ¿Cómo pasó? ¿Cómo te entró?

—Pues al principio como te he dicho. —Da un par de vueltas con la cucharita en su café y sorbe—. Acercándose baboso.

—El típico «¿Quieres rollo?»

—No, peor aún: el típico «¿En tu casa o en la mía?»

— ¡Nooooooooooo!

— ¡Síiiiii! —Le confiesa a su amiga, quien permanece todavía con la boca abierta, alucinada.

— ¿Y cómo ha pasado de ser un gilipollas a ser un tipo dulce? —Pregunta otra vez la amiga…

Como siempre, si quieres saber el final lo tenéis en el siguiente enlace: http://www.jugandoconeros.com/confidencias/

Un beso a todos y feliz semana,

E,

Y para acabar la semana ¿qué os parece un sorteo?

Pues sí, Lol@s, habéis oído bien, estamos de sorteo.

¿os interesa? Atentos al video.

Y bien, después de haber aguantado la explicación del por qué o por qué no, si os apetece, os invito a participar en el sorteo de Caminos paralelos -el primero de la saga Alexandra– y os recuerdo que para hacerlo deberéis:

– Darle a “me gusta” en mi página de Facebook: https://www.facebook.com/lashistoriasdelola

– Y si tenéis Instragram, seguirme (http://instagram.com/lashistoriasdelola)y etiquetarme en la foto con el hastag #CaminosParalelos para que sepa que participáis.

Tenéis de plazo hasta el Domingo 25 de Enero a las 24h

Ahora sí, mucha suerte y que empecéis bien la semana.

E,

Cruce de caminos

Buenos días, Loler@s,

además del título, con la de veces que me habréis leído ya, no será una sorpresa para vosotros si os digo que la segunda y última parte de la saga Alexandra, ha salido ya a la luz. ¿Verdad que no?

A estas alturas, no debe nadie que sepa de mi existencia, sin haberse enterado de la noticia. Creo que sólo me ha faltado publicarlo en El Periódico. 😀

Pues si, con esto y un bizcocho…. o mejor dicho, con Cruce de Caminos, doy por zanjada la historia de mi querida Alexandra. Y no sólo de ella, doy por zanjada las publicaciones de libros durante una larga temporada. Sí, sí, me tomo un respiro espiritual. Y pensaréis ¿Ya? ¿Tan pronto se ha cansado?

No. Para nada. No es cansancio, es simplemente que la primera historia, la de Lola, Sergio y Aitor,  necesitaba salir a la luz desde hacía mucho tiempo, y la segunda, la de Alexandra, ha sido con la que he pretendido reafirmarme en esto de escribir. Daros material y enseñaros de lo que soy -o no soy- capaz de hacer y decir.

Ahora, una vez he dejado en el mercado funcionando 4 títulos, me retiro a escribir en silencio y sin molestar y, esperando que para el año que viene, pueda tener alguna obra más -del género, pero con algunas diferencias que me rondan en la cabeza- que ofreceros para el 2016.

¿Y mientras tanto qué? Dedicarle más esfuerzo a la promoción. No es algo que me guste demasiado hacer, pero debo confesar que necesito darme a conocer un poquito más y para eso necesito vuestra ayuda. Necesito que si me leéis y creéis que soy digna de hacerlo, me recomendéis, o más que a mi, a mis niñas: mi Lola y mi Alexandra (con sus respectivos, claro.) Y como cada lunes me encontraréis en el blog de esta señorita, con un nuevo relato que os amenice los inicios de la semana y os recuerde que sigo escribiendo por y para vosotr@s.

Pues allá va el relato de hoy (si habéis leído Aitor, os sonará un poquito)

Y es que una mañana, cuando hacía ya casi tres meses que había decidido olvidarme de Lola y mudarme a Madrid con Marta, mi novia desde la distancia, recibí un mensaje del Rubiales, el tío con el que estaba saliendo Lola cuando yo me fui, en el que me decía que ella lo había dejado. Había roto con él y lo había hecho de malas maneras y definitivamente. La ponía a parir en el mensaje. Decía que Lola estaba loca. Como una puta cabra, exactamente.

«¿Cómo la aguantabas?» Me preguntaba en el sms. «¡No me extraña que te hayas ido! ¡Se va a quedar más sola que la una! ¡Puta niña inmadura de los cojones!»

Y yo después de leer ese mensaje, me sentí como un jodido adolescente eufórico y hormonado hasta las cejas. Estaba tan enfadado porque se atreviera a hablar así de ella, que le hubiera partido la puta boca de un puñetazo si lo hubiera tenido delante.

¿Cómo coño se atrevía a hablarme así de ella? De mi amiga. De mi mejor amiga y a la persona que más quería en este jodido mundo. ¡Puto rubiales!

Cegado por la rabia y el enfado, inmediatamente lo llamé y le puse a caer de un burro. Le amenacé. Le avisé de que si volvía a pronunciar una sola palabra más como esa, refiriéndose a Lola, mi Lola, lo mataría. Y que no se le volviera a acercar en su puta vida, porque si lo hacía…

—Te juro por Dios que volveré y te las verás conmigo. —Le advertí. No iba a dejar que a Lola le volviesen a tratar así en la vida. Al menos mientras yo existiera.

Y aunque el mensaje me había enfadado mucho, al mismo tiempo, me hacía sentir aliviado. Y mucho. Familiarmente aliviado. Como cuando había visto antes a mi Lola dejar a sus rollitos anteriores, igual que ahora dejaba al maldito rubiales. Demasiado le estaba durando éste ya, incluso empecé a temerme que con él fuera a ser diferente y que aquella vez sí, él sería quien conseguiría apartarla de mí lado y de lo que yo sentía por ella.

Y por eso me alejé yo y me vine a Madrid con mi chica. Por mi propia voluntad, pero por su culpa.

¿Entonces? ¿Qué sentido tenía no volver ahora a Barcelona, si Lola ya lo había dejado con el Rubio?

Ninguna. No tenía sentido quedarme aquí cuando ella estaba sola a varios kilómetros de distancia. Tenía que volver. Y tenía que explicárselo también a Marta, mi novia. Aunque le doliera.

Esa noche teníamos una cena especial, con reserva en un buen restaurante incluida. Celebraríamos que después de tres meses allí, por fin había encontrado un buen trabajo.

Tirando de los contactos de su familia, había conocido a un ilustrador autónomo, que había emprendido su negocio online y buscaba un fotógrafo para ofrecer el servicio de fotografía a los clientes para los que trabajaba.

—No harás fotos artísticas pero te pagarán bien. —Me había dicho Marta para convencerme de que firmara ese contrato.

Y lo acababa de hacer, de firmarlo, así que había que celebrarlo.

¿Y cómo le explico que me vuelvo a Barcelona y qué la dejo por Lola?

Daba igual cómo pero tenía que hacerlo. Marta estaba trabajando así que cuando volviera se lo contaría. Me marcharía ese mismo día. «Improvisaré. Le contaré la verdad. Le diré lo que siento. Y después a Lola. La llamaré y le confesaré lo que siento por ella, lo que he sentido siempre desde el momento en el que la conocí, en la cafetería del instituto. Y entonces me quedaré a su lado. Y lo haré para siempre» me convencí.

Y cuando ya tenía casi acabada de hacer mi maleta, volví a recibir un mensaje que lo cambiaría todo:

«Lo siento Aitor. Siento las palabras de antes y sé que la aprecias mucho y que es tu mejor amiga. No he debido hablarte así de ella, yo la quiero y ella acaba de decirme que quiere volver conmigo otra vez. Que ha sido un error dejarme y que me echa de menos.»

— ¡Hijo de puta! —Grité. Y le di tal patada a la maleta que la estampé contra la mesita de noche y rompí el cristal del marco con la foto en la que aparecíamos Marta y yo.

Muy simbólico todo porque aquel cristal no sería lo único que se rompería aquella noche.

chico

Si queréis saber cómo continúa, como siempre: http://www.jugandoconeros.com/y-tu-en-quien-piensas/

Un superbesote y feliz lunes.

E,